Trabajar en más de un país puede suponer un reto fiscal importante: el riesgo de tener que pagar impuestos dos veces por el mismo ingreso. Esto se conoce como doble imposición internacional, y afecta tanto a trabajadores desplazados como a teletrabajadores o autónomos con clientes en el extranjero.
La clave para evitarlo está en conocer y aplicar correctamente los Convenios de Doble Imposición (CDI) que España ha firmado con otros países. Estos acuerdos establecen qué país tiene derecho a gravar cada tipo de renta y cómo se aplican las deducciones o exenciones correspondientes.
Por ejemplo, si eres residente fiscal en España y trabajas temporalmente en Francia, el convenio entre ambos países determina si el salario tributa solo en Francia o si debes declararlo también en España, con la posibilidad de deducir el impuesto ya pagado.
Los errores más comunes en este tema incluyen:
- No declarar rentas extranjeras pensando que ya se han pagado en el país de origen.
- Aplicar mal las exenciones por desconocer los requisitos.
- No guardar la documentación que acredita los impuestos pagados fuera.
La recomendación es realizar un análisis previo de tu situación fiscal antes de iniciar cualquier actividad internacional, para estructurarla correctamente desde el principio y evitar sorpresas con Hacienda.
